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Rothfugio

Mi vida en Estocolmo (3er Bloque)

Mi vida en Estocolmo (3er Bloque)

[11ª PARTE]

Domingo, día del señor; osea, a descansar, que no he parado. El jueves me dediqué a terminar (por fin) el proyecto que tenía entre manos, lo envié, y antes de que llegara por e-mail a España yo ya había salido de fiesta. De nuevo fuimos al Kellys, donde el rock suena a tope y la cerveza es barata. Esta vez volvimos a encontrarnos con esos seres que te ven de lejos, esos latinos que se te acercan sólo porque eres español y se ponen a hablar contigo con el clásico: "¿De dónde son ustedes?". Como ya estamos acostumbrados, nos dedicamos a dar la chapa, a pelar la pava, a pegar la hebra durante un buen rato hasta que cerraron y luego nos fuimos a casita en metro, que no está mal.

El viernes me levanté sin prisa, por supuesto, y nos planteamos celebrar el Midsummer a nuestra manera, es decir, a la manera sueca. Y allá que fuimos; nos reunimos David (gringo), Karina (alemana), Vilma (albano-italiana) y yo (la gente de la residencia) con Meri, Marcelo (argentino) y Pär, un sueco majete. Total, que nos hicimos una barbacoa en Rålambshovsparken, esa especie de "playa" que tienen los nativos y a la que va todo el mundo cuando hace bueno. Lo cierto es que, aunque llovió durante un ratito, el tiempo se portó muy bien y nos permitió tener nuestra carne y patatas a punto durante toda la tarde. Cuando terminamos nos retiramos sigilosamente y dejamos a las gaviotas acabar lo que nosotros empezamos, y nos fuimos al Anchor, un garito de rock que está pero que muy bien, también barato y con conciertos en directo. Nos juntamos con más gente de la residencia, con gente del CMB, con un montón de italianos, franceses y de todas partes y aquello parecía la ONU de cervezas. Total, que después de barajar (por faro-out) la posibilidad de ir a seguir la fiesta a casa de un menda lerenda, decidimos que estaba demasiado lejos como para volver después, así que nos retiramos de nuevo sigilosamente y con dignidad y esperamos el autobús, donde estuvimos haciendo algunas fotos chulas. Y cuando salimos del autobús planteamos el divertido momento de que cada uno hablara su lengua materna hasta llegar a Jägargatan. Así que allí estábamos nosotros, seis personas hablando seis idiomas diferentes, a saber: español, alemán, albanés, italiano, indi y suomi. Claro, cuando pasamos por la puerta de emergencias la gente que estaba allí flipaba en colores, cosa normal. Pero he de decir que fue muy divertido...

Ayer sábado era un día especial, y los cabrones consiguieron, conseguisteis cuando lo leáis, que me emocionara un poco. Pero eso es después. Primero quedé con Meri, nos tomamos un café por Gamla Stan, en una cafetería muy chula en la plaza entre Järntorget y Norra Bankogränd. Hicimos algunas fotos por allí y por Slussen y nos fuimos caminando hasta Medborgarplatsen, donde habíamos quedado de nuevo con Pär. Fuimos otra vez al Kellys a tomar una de tranquis, ¡¡donde me preguntaron la edad para poder entrar (...no comment...)!!, pero nos entró hambre y acabamos cenando (es lo bueno, en muchos bares te sirven comida). Y entonces yo, que iba preparado porque me lo olía, recibí unas cuantas llamadas a mi número español, y sabía que erais vosotros, cabrones, desde el concierto. De verdad que me alegró muchísimo que os acordarais, me emocionó un rato que me llamarais desde allí, y me la pela lo que  me cobren los cabrones de Orange por recibir llamadas desde España, pero fue un gesto muy bonito. Y aunque me estuvisteis llamando Carlos, Fer y Rous, lamento no haber podido atender a todos, porque me hubiera encantado, pero que sepáis todos que os echo de menos un huevo, en serio... ¡GRACIAS!

Así que después de estos momentos de melancolía, nos fuimos caminando de nuevo, nos tomamos otra en el Big Ben, y volvimos hacia Slussen a nuestro querido Medussa, donde además esta vez entramos gratis porque nuestro querido Pär tiene contactos hasta en el infierno. Y allí estuvimos hasta que cerraron, de nuevo con cerveza en la mano, charlando sobre todo un poco, conociendo a más gente... vamos, lo de siempre, que siempre es divertido. Y a la vuelta, a caminar con Pär, porque el autobús no pasaba hasta dos horas después, así que tuvimos unas buenas charletas y aproveché para tirar alguna que otra foto más junto a Bofills båge.

Y hoy, como decía, a descansar, pero esta noche toca cena hindú, a cargo de Harsha y Vishal, que se lo están currando, así que ya contaré cómo de picante fueron las cosas.

Y ése ha sido mi Midsummer; no ha estado nada mal, desde luego, espero que allí donde no se celebra también haya sido bueno, jeje.

Hej d
å!!

P.D.- Mira tú por dónde, hoy es el día más largo del año, y hoy hace exactamente 13 años.

[12ª PARTE]

Pues la cena hindú no fue muy picante, se portaron bien Harsha y Vishal, sin duda (aunque a mí me gusta fuertecita...)

Esta semana ha sido de lo mejor que he tenido en Estocolmo desde que llegué; el lunes con tranquilidad, sin novedad, sin jaleo. El martes empezaron las movidas; por la tarde quedé con Meri, Elsa y Tintin en el parque junto a Hornstull. El buen tiempo que nos acompañó durante el Midsummer se ha ido prolongando y aún nos dura, y estaba todo el parque lleno de gente tomando el sol, con brisilla, y genial. Nos tomamos unas cervezas y luego acompañamos a Meri al restaurante donde nos tomamos alguna más y charlamos durante un rato. Después fui a hacer comprita y cuando llegué a Jägargatan estaba la gente del -1 de fiesta de despedida porque Sabine nos dejaba al día siguiente, así que estuvimos en las rocas junto a la resi disfrutando del paisaje, haciendo fotos, charlando, comiendo tiramisú y bebiendo para paliar las penas (¿¿qué penas??). Nos reímos cantidad con Harsha y sus ocurrencias y al final nos acostamos tarde, cómo no.

El miércoles no se pudo uno levantar demasiado pronto pero lo llevé como pude, y por la tarde-noche volvimos a juntarnos algunos del laboratorio y el laboratorio contiguo para ir a cenar al "Ramblas", restaurante "español" en Hornstull también; estuvimos Abrahán, Charlotte, Emma, Jeppsson, Ingrid, Kristian, su chica y yo. De nuevo nos quedamos hasta las mil disfrutando de la cerveza checa (es lo que hay) y tuvimos una buena cena, la verdad, así que el jueves de nuevo a levantarse algo más tarde. Esta vez por la tarde tocó paseo "turístico" por el centro con Abrahán y de nuevo cervezas en el Medusa, nuestra trampa mortal, con Meri. En este punto ya el puerta se cachondeaba con nosotros por vernos siempre allí, decía que le teníamos que pagar el alquiler, jeje. Y claro, hasta las mil, lo que viene siendo habitual.

Viernes fue llegar aún más tarde, pero no importa, porque fue semana tranquila, donde los anticuerpos no funcionaron y no pude hacer prácticamente nada de curro, salvo seguir estudiando y seguir con mis esquemas y demás. Tocó pagar el alquiler (dos meses del tirón Confundido) y después fuimos a comer al mejor puesto de salchichas alemanas del mundo. Nos invitó Javier, otro mejicano afincado aquí desde hace años, a comer al Günter Wurst, un sitio junto al KI donde tienes todas las salchichas habidas y por haber, con todas las salsas habidas y por haber y todo lo que quieras de picante. Absolutamente genial, delicioso. Y por la noche al Kelly's, esa especie de paraíso que nos tiene enganchados, y es que siempre hay razones para ir y quedarse hasta las mil. Pero como habíamos quedado con Pär de nuevo en el Medusa, allá que fuimos. Y la verdad es que lo pasamos genial, pero me acosté a las 4:30...

... Y el sábado me levantaba a las 8:00 para ir con la gente de Jägargatan al archipiélago, en concreto a la isla de Sandhamn, a dos horas de barco. El paisaje fantástico, el clima una pasada y la compañía maravillosa; unos cuantos de Alemania, Italia, Holanda, Finlandia, Francia, Brasil, China y no sé dónde más. Estuvimos en la playa (sí, yo en la playa, que no voy nunca en España y me la busco en Suecia...), jugando al "voley", paseando por las rocas, tomando el sol (yo no, al menos voluntariamente), disfrutando del día tan maravilloso que hacía y refrescándonos en las limpias y frías aguas del Báltico, que digo yo que estarían como mucho a 15º C, no más. Pero eso sí, una auténtica gozada. Lo malo es que acabé con la espalda cangrejito total, y se me pegó el sol también en la cara, así que igual la semana que viene me toca ir morenito a la boda, jeje... A la vuelta tomamos el barco hacia Stavsnäs, por la mitad de precio y media hora, y de ahí el autobús hasta Slussen, una hora exacta de camino (como sardinas en lata, pero yo cogí el mejor sitio). Al llegar, duchita y a salir por la noche al Debaser, un club donde nos tomamos una pero nos tuvimos que ir por problemas con el bueno de Heikki y el tío de seguridad, un imbécil. Intentamos ir a Patricia pero fue imposible tras esperar la tremenda cola. Así que acabamos, de nuevo, en el Medusa, creo que tenemos una maldición (o bendición, jaja), con Pär y su amigo Tommy. Y finalmente volvimos caminando a casita reventados del cansancio (no es para menos).

Y dentro de un rato, barbacoa en Fridhemsplan y esta noche cena alemana-holandesa, verás qué lujo. ¡Qué pasada de semana!

Hej då!!

P.D.- Y cada día más fotos...

P.D.2-. La banda sonora del fin de semana, por supuesto, es de Michael Jackson...

[13ª PARTE]

Y aquí estoy de nuevo.

He llegado hace cosa de una hora y todavía tengo la cabeza un poco perdida. La sensación de volver aquí es buena, por supuesto, aunque he de decir que estos poquitos días allí han sido intensos. Y no porque haya hecho muchas cosas, la verdad, sino porque volver a respirar el calor del asfalto en verano, volver a ver a determinadas personas (aunque sea poquito tiempo) y disfrutar del fin de semana allí ha sido fantástico. Ha sido cansado, sí, por los viajes, pero creo que está siendo aún más cansado para mi cabeza, que inesperadamente ha vuelto a poner en marcha el engranaje, hasta hace poco polvoriento, casi irremediablemente ("(...) cotidiano (...)") atascado ("(...) o eso al menos quisiera (...)", no lo sé), que se refugia en mi interior. Y es que hay cosas que quedan ahí siempre, sin ataduras y sin preguntas, pero aún así con respuestas a veces demasiado claras...

Después de unos días de sentirme de nuevo en casa, aunque extraño, ahora vuelvo a estar aquí, la que será mi casa durante un par de meses más, y tengo que hacer por volver a sentirme a gusto, porque hasta ahora esto ha merecido la pena; y aunque otrora no hubiera ni imaginado sentirme así, tal vez sea algo parecido a lo que debo hacerme a la idea para un poco más adelante, quién sabe... Pero eso sólo lo dirá el tiempo; eso y todo lo demás.

Qué raro se hace todo en la distancia, y no sólo de los kilómetros.

De nuevo, otra vez, hej då...

P.D.- Y mañana vuelta al laboratoriet...

[14ª PARTE]

La verdad es que esta semana ha sido tranquila. Desde que el martes llegara de nuevo aquí no ha habido muchas novedades. Sigo teniendo dificultades con las inmunos porque los anticuerpos no funcionan y deberían funcionar. Pero bueno, es cosa de trabajo y me preocupa lo justo, de momento (veremos cuando se vaya acercando del día D, a ver si pienso lo mismo...). A ver si la semana que viene tengo más suerte frente al microscopio y puedo ir poniendo más cositas a punto...

El viernes salimos unos cuantos en plan tranquilo, a ver qué se cocía. Como el Kelly's estaba hasta la bola decidimos chapurrear e improvisar y acabamos tomando la primera en el Charles Dickens, justo al lado; nada, simplemente un sitio donde comer algo y tomarse una cerve bien tranquilitos. Después seguimos buscando opciones y acabamos (aún no sé muy bien cómo) en el Moseback, un club de reagge donde el DJ se podía haber metido el micrófono ahí mismo, porque estropeaba por completo lo poco bueno que tenía la música, pero en fin. Fue curioso el sitio y aún más curiosa la gente. Otro sitio más a los que no tengo intención de volver si puedo evitarlo.

Y ayer sábado tocó "quedada de gañanes"; por supuesto no fue como aquéllas que tanto echo de menos en España con vosotros, zagales, pero me refiero a que sólo fuimos tíos, charlando, bebiendo cerveza y pasándolo bien. Al final salimos David, Harsha, Heikki y yo, y fuimos a dos sitios de cuyos nombres no es que no quiera acordarme, es que no me acuerdo. El primero era un pub tranquilito donde nos tomamos las dos primeras dosis de gasolina cervecera, y además a buen precio, y donde estuvimos calentando el ambiente viendo lo que se cocía. El segundo, a 5 minutos andando del primero, fue básicamente continuar allí siguiendo a la muchedumbre; resultó ser un sitio enorme, de entrada gratis (punto importante), con varias salas y una misma sala dividida en varias secciones, con mesas para charlar, varias barras, pista de baile, sofás y mesitas pequeñas, pinballs, futbolín, mesa de ping-pong... Allí había de todo para pasar un buen rato, y al final acabamos todavía no sé muy bien cómo charlando con tres chicas finesas que gustosamente nos invitaron a su piso a continuar charlando y tomando algo. Gustosos que fuimos, pero estaba un poquito apartado, así que tardamos un rato en llegar. Y debo decir, en defensa de todos, que lo mejor de la "after-party" fue beber cerveza gratis y comer hasta la saciedad a las 5 de la mañana gratis. Ya sabéis, cuando las cosas tienen ese regustillo a gratis todo sabe mejor. Y luego de paseo hasta Jägargatan de nuevo, junto al lago, con esos paisajes tan chulos (aunque un poquito cansados, debo admitir...).

Y esta noche cena china; a mí me encanta, pero conociendo a los chinos que hay en esta planta, cualquiera sabe. Ya contaré...

Hej då!!

[15ª PARTE]

Domingo por la tarde, como todos los domingos antes de la noche. Esta semana no ha estado mal; después de probar unos cuantos anticuerpos creo que por fin tengo justo el que necesito para meterle caña al temita de una vez, pero eso es trabajo...

El lunes empezamos bien: "beer on the rocks", que es como el "whiskey on the rocks", pero con cerveza. A santo de nada, nuestra querida Alison decidió que era un buen día para juntar a la gente en las rocas, junto a la residencia, para tomar unas cervezas. Así que allí estuvimos, hasta las 00:30, poniéndonos tibios a birra de medio litro pero bajo contenido alcohólico, lo que significa que mucho ir a los árboles pero nada más. Por la tarde había ido de compritas y me hice con unos cuantos esmaltes de varios colores que me encantaron, debo decir, aunque aún no los he probado, veremos la semana que viene o cúando... El martes repetimos en las rocas pero menos gente, menos cerveza y menos tiempo, que tampoco era cuestión de hacer de la semana el fin de semana, porque entonces no hay fin de semana durante la semana para descansar del resto de la semana... Pero yo me entiendo. El miércoles Kim, compañera del labo, me llevó a uno de los mejores sitios de Estocolmo para tomar un helado; me quedé en el infalible clásico de chocolate negro y limón, pero la galleta del cornete estaba para morirse de buena, así que no sé qué disfruté más... Y luego un paseíto por la ciudad, lo cual siempre está bien.

Y el resto de semana no mucho más, hasta el viernes, que volvimos a salir todos juntos, y esta vez de nuevo comenzamos "on the rocks" y después repetimos en uno de esos lugares en los que estuvimos el sábado pasado. Fuimos al Hornstulls Strand, y aunque el ambiente estaba genial hacía demasiado calor para mi gusto, pero lo pasamos realmente bien entre unas cosas y otras (sólo que esta vez no pudimos jugar al ping-pong, penita...). Y a la llegada a casita tocó "desayuno" a las 4:00 de la mañana todos juntitos en la cocina, que siempre anima antes de irse a dormir, sobre todo cuando hay hambre...

Y ayer sábado fue día completito; con David a hacer la compra por la mañana, aunque como buenos españoles nos tomamos una caña (caña por decir algo, porque aquello no era una caña, claro, que aquí no existen) y gastamos más tiempo en la cerveza que en la compra. Después de cervezas con otro grupo de amigos suyos que estaban de visita y barbacoa de nuevo en Hornstull, con más cerveza, carnaza y pachanguita de fútbol (sí, fútbol...) incluída. Y como esto es Suecia y no sabes qué va a pasar, después de una tarde calurosa y soleada a más no poder, diluvio universal en cuestión de minutos, así que a casita porque ya habíamos casi terminado (los restos se quedan para la próxima barbacoa, que aún queda buen material...). ¿Y después? Pues cómo no, duchita y a salir otra vez, claro, aunque estaba un pelín reventado. Pero fuimos a Kelly's, que ya lo echaba de menos, y no estuvo mal la cosa; nada más llegar una pareja me pidió hacerse una foto conmigo (voy coleccionando fans por dondequiera que voy), un tío en la barra nos invitó a una cerveza a unos cuantos porque sí, sin preguntar ni hacer cosas raras ni dar la brasa (creo que es lo que más me ha chocado hasta ahora), y finalmente cuando fui a pedir la última, resulta que no tenía pasta suficiente y la tarjeta ya no la aceptaban a esas horas, así que la camarera, que era muy simpática (entre otras cosas), gentilmente me invitó poniendo cara de: "Bueno, vale, por ser tú...". Balance final: una noche divertidísima.

Y dentro de un rato creo que tenemos cena francesa (aunque no sé yo cómo acabará, porque igual la juntaba con más cosas). Esta semana hay que darle caña a los mutantes, sí o sí, y a ver si empiezo a tener más cositas, que ya va siendo hora...

Hej då!!

P.D.- Por cierto, la cena china resultó absolutamente exquisita, sin duda alguna.

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