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Rothfugio

Mi vida en Estocolmo (2º Bloque)

Mi vida en Estocolmo (2º Bloque)

[5ª PARTE]

Acabo de llegar. Son las 2:20, más o menos, de la madrugada (y ya empieza a clarear en el horizonte si se pone atención, esto es la bomba). Durante esta semana ha habido inicios de trabajo en el laboratorio.

He empezado a moverme, ya sé (más o menos) dónde están las cosas y sé cómo manejarme: a mi bola. En este grupo la gente va completamente a su bola. No sé si es porque el jefe es sueco, si porque estamos en Suecia o por qué, pero todos van a su bola. El jefe es el jefazo, es Dios, la verdad es que tengo mucha suerte de estar en un grupo como éste, donde además buscan gente nueva de postdoc que se incorpore para trabajar en los proyectos que tienen. La rusa va a su bola, el japo y el chino ni os cuento; el único que se relaciona de forma "normal" es el mejicano, lógicamente, así que me está ayudando bastante a desenvolverme por aquí. Ayer tuvimos seminario del jefe, contándonos todos sus planes de futuro para el grupo, y la verdad es que acabé alucinado de la cabeza (y los medios) que tiene. Sólo espero poder dar la talla estos tres meses y luego ya veremos. Si el año que viene pinta en bastos (o en diamantes, quién sabe), por lo menos ésta es una opción a tener en cuenta, sin duda.

Por la tarde había una fiesta en el CMM (Centro de Medicina Molecular) del Karolinska, aprovechando la final de la Champions; cantidad de suecos con la bufanda y la camiseta del Barça, qué cosas (sin contar con los españoles, que también había unos cuantos). Así que el mejicano y yo nos pusimos a "platicar" y beber cerveza hasta que se acabó, y conocimos (por fin) al americano afincado en Estocolmo que está en nuestro pasillo y que parecía tan estirado. Resultó ser un tipo bastante simpático, un friki de la biología como nosotros, y nos pasamos toda la noche hablando de todo un poco. Cuando llegué a mi cuarto, con unas cuantas cervezas, mucho cansancio y sin la última de mis trenza-rastas (una sueca me la arrancó de un tirón), caí muerto en la cama hasta esta mañana.

Hoy más de lo mismo (de momento) en el laboratorio; además un seminario muy interesante sobre epigenética y expresión de variantes histónicas de un tipo de la Universidad de Oslo, y por la tarde he quedado con Meri, una amiga española afincada en Estocolmo desde hace cosa de un año. Hemos ido al "Medusa", en Gamla Stan (sí, ya sé que sólo salgo por ahí, pero de momento está bien, ya conoceré más cosas). Es un sitio más o menos heavy (no de apariencia, pero sí de música y gente), con un montón de recónditos lugares en el sótano, muy bien montado. Hemos tomado cerveza, hemos charlado de todo un poco y más, me ha puesto aún más al corriente del estilo de vida sueco y hemos conocido a un chileno de origen viviendo en Suecia con casa en Barcelona, que casi no hablaba castellano, a su novia noruega y a su colega más sueco imposible. Nos han invitado a unos chupitos y después hemos cogido camino a casa. Pero el autobús no pasa toda la noche (como yo pensaba), aunque casi, y en la parada se nos ha acercado una chica de Lituania a preguntarnos cómo podía volver a su casa. Así que al final hemos caminado los tres juntos hasta Centralen y ahí cada uno ha cogido su autobús, después de contarnos la vida y milagros de cada uno y reírnos un poco bastante de la pronunciación sueca. Toda una noche, bastante divertida. Ah, y esta tarde compré cenita (¡qué hambre!).

Y hasta aquí puedo leer, porque hasta aquí puedo escribir. Nos veremos en la próxima entrada.

Hej då!!

P.D.- El martes me mudo a la residencia en Jägargatan, ya veremos...

[6ª PARTE]

Debo decir antes de comenzar esta misiva que estoy en el laboratorio, muerto de sueño, con el equipaje arrinconado en una pared y sin alojamiento para esta noche, porque me han echado de aquí antes de lo previsto, pero citando a Michael Ende en "La Historia Interminable": "(...) Eso es otra historia y debe ser contada en otro momento (...)". Y relataré a continuación algunos hechos acaecidos durante el fin de semana.

El viernes el plan fue de nuevo quedar con María, recogerla en el restaurante en el que trabaja, conocer a sus compañeros españoles de origen latino afincados en Estocolmo y salir de nuevo al Medusa a buscar ambiente rockero. Nos juntamos allí con Per, un sueco que sale solo a divertirse, y estuvimos charlando de las diferencias culturales y de música, lo cual empieza a ser típico entre personas de distinta nacionalidad. Así que cuando cerraban María hizo un "repasito español": darse una vuelta por el garito a ver qué encontraba. El premio: UNA TARJETA DE CRÉDITO. Como bien sabréis (y si no os lo cuento), en Estocolmo se puede pagar todo con tarjeta y no te piden identificación, ni siquiera necesitas el PIN. Así que tuvimos un ligero dilema moral entre hacernos los suecos o hacernos los suecos, me explico; o hacernos los suecos y pasar de todo y quedarnos con la tarjeta y aprovecharla para una buena noche gratis, o hacernos los suecos, actuar como ellos y devolver la tarjeta al camarero para que la guardara por si la reclamaban. La opción elegida fue la segunda, no sin dificultad, pero sí con dignidad. Y nos fuimos cada mochuelo a su olivo pensando que habíamos actuado bien (lo cual no quiere decir que no nos acordásemos durante el fin de semana de todo lo que podríamos haber sacado de ese minúsculo pedazo de plástico de colores...).

El sábado las cosas empezaron a cambiar; el clima se portó bien y aunque yo soy vampiro y ser nocturno y me quemo con el sol, agradecí que no hubiera ni una sola nube en el cielo y que hubiera 31º C de temperatura. Diego, uno de los españoles que conocí en la fiesta del CMM el miércoles, me invitó a una barbacoa con ellos en Hagaparken, el "Central Park de Estocolmo", con un lago que tardas 3 horas en bordear caminando. Una auténtica maravilla de día, con gente tomando el sol por todas partes, jugando a cualquier cosa por todas partes, haciendo botellón en cualquier rincón, y el resto de la gente, españoles, armenias, suecos, alemanes y yo con nuestra cerveza de malta y nuestra rica carne deshuesada disfrutando del sol, el ambiente, la tranquilidad, la conversación y los nuevos amigos.

Por la noche se repetía el plan de la noche anterior: ir a recoger a María y de ahí al Medusa. Esta vez nos fuimos con más ganas incluso que la noche anterior, y aunque pensamos en cambiar de sitio para no aburrirnos de lo mismo decidimos que era lo más barato (en fin de semana la entrada cuesta 60 SEK, unos 6 euros) y lo que mejor ambiente tenía. Y fue todo un acierto, ya que al llegar a la puerta el señor gorila enorme de 2x2x2 (lo mires por donde lo mires) nos prohibió el paso a la taquilla y nos metió directamente en el bar, que ya eran tres días seguidos yendo allí y nos conocía, así que fue muy majete.

Y ayer domingo el plan era tranquilo: dar una vuelta por Estocolmo para turistear y hacer fotos, y después de comer volver a casa (y cuando digo "casa" me refiero a la habitación donde se supone que iba a dormir hoy pero de la que me han echado antes de tiempo) a preparar el seminario que tengo que dar en el laboratorio el miércoles (y que aún no tengo ni idea de cómo lo voy a hacer). Así que quedé con María (me viene muy bien porque ella me enseña la ciudad y ambos nos servimos mutuamente para contarnos las cosas y entablar una estrecha relación de confianza, lo cual siendo nuevo en una ciudad es un alivio) en Fridhemsplan, a 6 minutos en autobús de donde vivo (o vivía hasta hoy) y de ahí fuimos caminando hasta Norr Mälastrand, una especie de paseo marítimo donde en lugar de playa tienes bosque y unas preciosas vistas a Söder Mälastrand, en Södermalm, la parte sur de la ciudad, y al casco viejo, Gamla Stan. Era fantástico contar con un tiempo tan bueno como el del día anterior (y hoy sigue así, es muy poco común aquí) y llegamos al ayuntamiento (Stockholms stadshus), hicimos unas fotos, disfrutamos del sol y la brisa y nos dirigimos hacia el centro para comer. Nos hicimos cargo de una enchilada y unos burritos en una especie de centro comercial donde puedes elegir qué tipo de comida quieres tomar en un montón de "stands" distintos alrededor de una zona común para sentarse, y fuimos a hacer la típica sobremesa española. Caminamos por el centro y nos sentamos en una terraza para disfrutar del café y ahí nos relajamos del día y pensamos que íbamos a estar muy tranquilos. Y mientras continuábamos con nuestras conversaciones oímos a una mujer que decía en castellano: "No, aquí no nos sirven cerveza con alcohol a estas horas". A lo que María contestó, dirigiéndose a ella: "A estas horas ni aquí ni en ningún sitio, pero nosotros podemos llevarles a un lugar para tomar cerveza, si quieren". Total, que resultó que nos juntamos con dos matrimonios mayores de españoles, de San Sebastián concretamente, que llevaban un par de días en la capital sueca y mañana viajaban a Helsinki y de ahí a San Petersburgo (gente con tiempo y con pasta, por lo que contaron después). Y paseamos con ellos, les contamos todos los secretos de la vida sueca (yo aún tengo mucho que aprender) y nos invitaron a cerveza por haberles dado una tarde tan fantástica. El caso es que a eso de las 19:30 decidimos que ya no íbamos a poder ir a todos los sitios que queríamos, y decidimos ir hasta Hornstull en el Tunnelbana o T-bana (el metro de aquí) y de ahí caminar por Långholmsgatan hasta el puente de Västerbron, cruzarlo, disfrutar de las impresionantes vistas de toda la ciudad desde ahí y volver andando por Rålambshovsparken (un parque donde las suecas se tiran en bikini a tomar el sol como en la playa y como en cualquier rincón de la ciudad) a nuestro punto de partida, Norr Mälastrand. Allí nos acercamos al bar en un embarcadero, sobre el agua (se me acabó la batería de la cámara de fotos), a tomar una cerveza en plan tranquilo mientras veíamos cambiar el color del cielo, pasando por todo el espectro de luz visible, hasta la puesta de sol (que ya no es completa; ahora mismo la "noche" se alcanza a las 01:00 y despunta el alba a eso de las 3:00). Después de dos cervezas un tipo delante de nosotros gritó: "¡Hey, vinieron de España, güey, acérquense con nosotros!". Y ni cortos ni perezosos comenzamos una noche surrealista cuando el día iba a acabar. El panorama era el siguiente: un chileno, una chilena, un guatemalteco y una venezolana, todos ellos afincados en Suecia desde hace eones, y dos suecas. Todos con una copa de más porque llevaban ahí desde las 17:00 según nos dijeron. Así que encendimos un fuego en un lugar preparado para tal efecto cuando el frío llegó y no eran suficientes las mantas de la terraza, y estuvimos de risas hasta las 00:00, más o menos. Después de que algunos se hubieran retirado por el acusado estado de embriaguez, aceptamos la invitación a casa del chileno, donde estuvimos de conversación más o menos relajada (y un par de botellas de vino) sobre todo un poco, y a eso de las 3:00 decidimos que era momento de marcharnos de allí. Así que me tocó hacerme cargo de la situación, en una ciudad que no conozco, para llamar a un taxi, darle nuestra ubicación en inglés pero pronunciando las calles en sueco (nada fácil para mí) y explicarle cómo llegar a nuestros respectivos destinos. Después de casi 45 minutos de espera perdidos en un cruce en mitad de ninguna parte (reconocible) y de varias llamadas telefónicas a mi número por parte de la compañía de taxis para asegurarse de que nos recogían y no nos quedábamos tirados (eso jamás pasará en España), el taxi llegó y nos recibió muy amigablemente. Un tipo un tanto extraño, que había vivido en todas partes del mundo, incluido Tel-Aviv o El Cairo, amén de varios países asiáticos, nos dejó enseguida primero a María y después a mí, en el Karolinska Institutet. Me bajé del taxi, entré en mi vivienda, y ahí vi el correo electrónico que me provocó tener que ponerme a recoger toda mi ropa y hacer de nuevo el equipaje, a eso de las 4:30 de la madrugada (por supuesto de día como en España a las 11:00) y después de la noche que había pasado. Pero eso es otra historia...

Hej då!!

P.D.- La frase del fin de semana fue, sin duda: "Jo, esto me está gustando mucho".

P.D.2.- Me he puesto moreno, y no me gusta...

[7ª PARTE]

El lunes me tuve que ir de la habitación del Instituto, porque venía otra persona a ocuparla, pero resulta que no entraba a la residencia hasta ayer martes, por lo que tuve que quedarme a dormir en casa de Abrahán, el mejicano, que gentilmente me ofreció su sofá (y por cierto era muy cómodo). Así que ayer me mudé a la residencia, donde no había mucha gente porque llegué a medio día, pero por la noche conocí a un montón de personas de distintos países durante la cena, y esta mañana me he juntado en el desayuno con dos españoles, así que parece que hay muy buen ambiente.

Los suecos son buenos hasta para pronosticar el tiempo: el viernes dijeron que el fin de semana haría un sol abrasador sin una sola nube y que el martes cambiaría y caería el diluvio universal. Yo, español acostumbrado a que los hombres del tiempo no acierten si no se casa el Príncipe con Letizia, no me lo creí. Efectivamente acertaron, y ahora mismo sigue lloviendo sin intención de cambiar...

El viernes hice mi primera inmuno con los esparcidos que había hecho esa semana. Salió casi todo muy bien, y hasta tomé alguna foto. Pero poquitas, porque aún tengo que manejarme con el sistema de aquí; el microscopio en realidad no es muy distinto al nuestro, pero el software sí es muy diferente, porque todo lo que usan aquí es Mac, y el programa es también diferente. Total, que todo eso es nuevo para mí y aún tengo que hacerme al manejo, pero la verdad es que pinta bastante bien. Hoy voy a probar algunos de los anticuerpos que pidió Anna después de que los bsucara y le diera la referencia, así que veremos qué tal sale y qué podemos hacer con ello.

Esta mañana di el seminario. Les puse las imágenes del modelo que hice yo y la verdad es que les ha gustado mucho; el jefe hasta me ha pedido las imágenes si se las puedo dar porque querría incluso usarlas en alguna presentación, así que eso me ha animado bastante. Por otro lado han discutido bastante sobre las posibilidades que ofrece todo lo que he contado, lo cual siempre es bueno. Pero claro, ellos hacen mucha molecular, y yo me he centrado siempre más en citología pura y dura. Y así con un montón más de sugerencias. En cuanto al tema de inactivación e histonas no han discutido demasiado, también porque yo lo he pasado un poco por encima, puesto que apenas estoy empezando en ello. Pero veremos qué pasa en el congreso de Francia, donde irán unos cuantos de aquí y seguro querrán ver lo que tengo.

Y nada más. Para los que no lo sepáis me han concedido la ayuda de la UAM para la estancia, así que aún más contento. Esto me está gustando mucho, y el trabajo aquí a pesar de ser distinto por el ambiente también pinta bien, así que seguiré contando cosas.

Hoy debería comprar algo de cena para la residencia y días venideros. Siempre es un coñazo, pero es necesario. A ver si hay hueco suficiente en alguno de los frigos...

Hej då!!

[8ª PARTE]

El jueves amaneció lluvioso, como muchos días en la capital sueca. En el laboratorio las cosas van despacio, pero van. A la espera de comprobar si los anticuerpos han funcionado bien (esperemos que sí), he seguido mejorando (creo) el modelo que hice, a ver qué da de sí. Al menos con eso tendré algo chulo y original para la tesis.

Por la tarde llegué a la residencia después de hacer unas cuantas compras con lo básico: leche, fruta, carne... Lloviendo y lloviendo llegué cansadísimo, pero me di una ducha y salí con Meri al "Kellys", un bar por Medborgaplatsen bastante chulo, barato, con ambientillo, buena música y bastante gente. Después de unas cervezas y una buena charla nos fuimos y no me quedó otra que coger un taxi, porque el metro y el bus ya habían acabado. Así que me tocó decirle al taxista dónde tenía que llevarme, pero no parecía enterarse muy bien. Después de llegar al Södersjukhuset resultó que la puerta principal estaba cerrada, así que el taxista directamente ignoró mi petición de llevarme a la entrada de la residencia y tuve que entrar por urgencias y callejear por los pasillos y rincones hasta encontrar el ascensor que me llevaba a las catacumbas, una mezcla de pasillos subterráneos y galerías que más parecian sacados de unas instalaciones militares abandonadas. La verdad es que daba miedo.

El viernes más de lo mismo, y por la tarde pub en el lunch-room del CMB, justo pegando a mi "antigua casa". Toda la gente del departamento iba allí a pasar una buena tarde-noche, con cerveza, barbacoa y música. Socializarse siempre está bien, y más con gente que trabaja en el mismo sitio que tú y que aún ni conoces, así que tuve la oportunidad de charlar largo y tendido con Tomo, el japonés del grupo, y su esposa; con Javier, un mejicano; con Caroline, una norteamericana de Texas; con Pedro, David y Joao, portugueses; y con un montón más de gente de cuyo nombre no es que no quiera acordarme, es que no me acuerdo, de países tan dispares como Canadá, Holanda, Alemania y hasta la misma Suecia (los suecos son incluso escasos en esta Torre de Babel de la ciencia...). A la vuelta decidí no irme muy tarde por la experiencia de la noche anterior, de modo que rodeé el hospital y finalmente encontré la entrada a la residencia en Jägargatan 20, mientras por el camino me crucé con unas cuantas liebres, y que por cierto veo casi todos los días aquí y en el Karolinska (hay gente que dice incluso que algunos venados se acercan de vez en cuando, eso me encantaría verlo).

Ayer sábado, Día Nacional de Suecia, me levanté sin prisa, salí a hacer unas cuantas fotos al paisaje que se disfruta desde aquí y que merece mucho la pena, sobre todo en días soleados, y por la noche volvimos a repetir en el "Medusa", esa especie de templo al que nos hemos acoplado cada fin de semana y que siempre nos da alguna anécdota y alguna nueva cara para conocer, como Christopher y su grupo de amigos o Caroline y Stephanie y sus rarezas. Mientras estábamos allí, un chico que iba haciendo fotos para el local nos pidió inmortalizarnos, y ni cortos ni perezosos esbozamos nuestra mejor sonrisa y quedamos la mar de bien, debe de ser por lo exótico. Aunque debo decir que aquí "la extraña pareja" nos lo pasamos en grande sólo observando cómo se comportan los suecos y las suecas cuando les ponen algo de música fuerte. Incluso las que en Madrid sólo saldrían por Huertas o entrarían a Pachá aquí se vuelven frenéticas con la música y destrozan todo a su paso, como el caballo de Atila. Como dirían Asterix y Obelix: "Están locos estos suecos"... Después nos planteamos la posibilidad de seguir la noche (o empezar el día, según se mire) en el "Patricia", un bar-discoteca que está en un barco y que aquí es super normal, pero decidimos que ya era suficiente y nos marchamos a casa, que tampoco está tan mal.

Y hoy domingo tranquilidad; he decidido no ir a la barbacoa a que me habían invitado porque, a pesar de que hace buen tiempo, estoy bastante cansado y aún tengo que ponerme con el dichoso proyecto de Evaluación del Aprendizaje, a ver si me lo quito de encima cuanto antes y entonces ya respiraré bien tranquilo. Hasta entonces, habrá que resignarse y ponerse a ello. Después de la ducha y la cena, todo sabe mejor, hay que decirlo.

Y veremos qué es lo próximo.

Hej då!!

[9ª PARTE]

Esta semana no ha estado mal. No ha habido mucho jaleo en el laboratorio pero he aprovechado el tiempo. Con mi obsesión por los esquemas empecé a discutir con Abrahán sobre ciertas cosas y varias proteínas y tuvimos charlas de más de dos horas sobre un sólo tema, lo cual resultó agotadoramente gratificante e ilustrativo. Me lié la manta a la cabeza y empecé a hacer más de las mías, lo que implicaba buscar más artículos y leer mucho más. Así que ayer, por ejemplo, eché 11 horas en el laboratorio y con todo lo que leí aprendí realmente un montón de cosas que me vendrán pero que muy bien para la recta final de la tesis.

Por lo demás, el miércoles estuvimos de celebración; una chica leía su "DEA", porque aquí es otra cosa, así que de guateque en el "lunchroom" y por la tarde de cervezas en el Grappa, junto a Sankt Eriksplan. Hasta las mil, claro, todos los del pasillo, incluyendo a la jefa y a los japoneses, y a unos italianos que se acoplaron más tarde, y el jueves todos reventados. Hubo una conferencia sobre SUMOilación de proteínas muy interesante, al menos la primera parte, porque la segunda se dedicó a clínica, hipoxia y demás, y eso ya pillaba un poco más lejos. Pero bastante chula.

Y ayer fiesta en el MTC del Karolinska. Casi se convirtió en la fiesta del -1 de Jägargatan, porque estábamos casi todos allí, incluyendo a gente de otras plantas, así que fue bastante divertido. Aunque llegamos un poco tarde porque la gente se retrasó, aún estuvimos allí algunas horas, a base de beber cerveza y charlar unos con otros, conocer a más gente, socializarse un poco... Y al final volvimos unos cuantos juntos a la residencia; es lo bueno que tiene salir de fiesta con tus vecinos...

Hoy llueve (nada nuevo bajo el sol, o bajo las nubes), así que no sé si iré a comprar esta tarde, porque necesito llenar mi despensa. En cualquier caso, intentaré aprovechar el día para trabajar un poco. Y veremos si luego se sale o no.

Hej då!!

[10ª PARTE]

Como decíamos ayer (...) el sábado acabé saliendo; fui con Meri y con la holandesa y las alemanas de la residencia a un club llamado "Maria Laveau", si no recuerdo mal en Medborgarplatsen, y había bastante buen ambiente. Aunque no era barato del todo, sobre todo comparado con Madrid, no estaba del todo mal, y la música hasta estaba bien. Mucho calor en la planta de abajo, donde a determinadas horas la gente empezó a acumularse, pero por lo demás muy bien. Aunque nos pusimos como sopas con la lluvia cuando volvíamos andando a la residencia...

Desde el lunes he ido viendo más cosas del Swedish lifestyle; aquí no suele haber atascos ni problemas con el transporte, pero cuando los hay lo lamentas. El lunes el autobús no llegaba, y durante más de media hora (eso aquí es una eternidad) estuve esperando en Skanstull para llegar "a casa", y cuando por fin me decidí a irme andando pasó por delante de mí (este Murphy...). Además tocaba hacer comprita, y volvió a tocar ir cargado hasta las cejas subiendo las tortuosas escaleras desde la calle principal hasta el hospital, qué remedio... Ayer tocó atascazo, lo que significa que un trayecto que a pie se hace en poco más de 5 minutos duró más de 45 minutos, vete tú a saber por qué (por si acaso evitaré esa hora de salida o buscaré una ruta alternativa). Además me di cuenta de cómo son los suecos al volante; aparte de que esto da la impresión de ser más desorganizado (no me preguntéis por qué pero así me lo parece), y de que hay muchos más cochazos que por allí, son mucho más impacientes. Durante la aproximadamente hora y tres cuartos que duró mi trayecto del Instituto a la residencia vi en tres ocasiones que un tipo de un coche se bajaba en mitad de la calle para ir directo hacia el conductor del coche que iba detrás de él, y éste salía a su vez de su vehículo para encararse con el primero; bueno, mucho estrés y mucha mala leche, pero que lo haga el conductor del autobús ya clama al cielo... Al final nadie agredió a nadie, pero estoy seguro de que fue porque son suecos ("eso en mi barrio es pelea"). Incluso cuando un "listo" se saltó un paso de peatones y pasó a 0,2 mm de distancia de un matrimonio mayor que empezaba a cruzar... Debe de ser el clima, que los vuelve locos...

Por el laboratorio las cosas siguen avanzando despacito. Esta semana toca preparar el material con el que voy a trabajar directamente, porque la jefa se va de vacas la semana que viene, con lo cual voy a tener que apañármelas solito. Así que le daré caña a los knock-out todo lo que pueda y los anticuerpos todo lo que se dejen, y así son las cosas, qué vamos a hacer...

Y este fin de semana es el "Midsummer", la segunda fiesta más importante en Suecia después de las Navidades (aunque me da a mí que es la primera), igual que en toda Escandinavia. Por desgracia no ha sido posible hacer el viajecito al Círculo Polar noruego para ver el famoso sol de medianoche en el día más largo del año, y es que el vuelo salía demasiado caro... Así que, aunque aún no tengo planes, veremos qué surge, porque algo habrá que hacer, desde luego, no me gustaría perderme la fiesta ahora que estoy aquí, que en España eso no se celebra. Pero ya veremos cómo se desarrollan los acontecimientos...

Hej då!!

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