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Rothfugio

Palabras para Víctor

Casi once años llenos de emociones. Cuando te presentaste por aquí todos estábamos temblando. Temblábamos de miedo. Miedo porque no sabíamos qué iba a ocurrir. Desde el principio, nos enseñaste que las cosas no son lo que parecen, y que había que ser fuerte. Y resultó ser que tú eras el más fuerte de todos. Lo eras tanto que te dedicaste a repartir fuerza, ánimos y esperanza por todas partes. Primero a tus padres y al resto de la familia, pero pronto a todos los que te rodearon, que eran muchos. La fuerza que te permitía ir paso a paso hasta el siguiente escalón. Y no importa que estuviera demasiado alto, tu objetivo era subirlo a toda costa. Llegar a lo más alto para decirles a todos dónde estabas. Ya fuera en casa, en el colegio o en el hospital, siempre te encargaste de demostrar que no ibas a conformarte con nada, sino que ibas a seguir subiendo mientras te quedaran fuerzas. Y eso lo decidiste ya desde muy pequeño. Pero siendo pequeño, te dedicaste a enseñarnos cosas a los grandes.

Con el paso del tiempo nos enseñaste a disfrutar de cada momento. Nos enseñaste a pensar en el día a día, y en el día de mañana sólo cuando era necesario. Eras pequeño, pero tu efecto gigante. En casa, en el barrio, en el cole, en la consulta, en la UVI, en planta... Nadie volvió a ser el mismo. Dejaste un poquito de ti dentro de todos, y es que tenías mucho que darnos.

Eras pequeño, pero nos has dado lecciones inmensas. “¿Cómo estás? – Bien.” Siempre bien. Porque no había nada que te tumbara. Porque no había hueco en ti para la tristeza. Sonrisa tras sonrisa, y minuto a minuto, nos diste años de cariño, amor y felicidad. Cada pequeño paso un salto, cada mínimo logro una conquista. Cada día con nosotros un regalo.

Eras pequeño, pero ya reclamabas tu espacio. Y ahora tienes todo el espacio del mundo para saltar, lo que siempre quisiste hacer. Te fuiste feliz y tranquilo, desde casa, como tú querías que fuera. Y nosotros ahora te pensamos y nos sonreímos, porque sabemos que tienes un corazón nuevo y fuerte. Y no te olvidamos.

 

<<Has estado con nosotros once años,

y has escrito parte de la historia

que, aunque tristes, recordamos.

Hoy seguimos donde tú lo dejaste,

con la tinta del dolor en la memoria.

Toda la vida tenías por delante,

y ahora ya te has ido.

Pero no por eso nos conformamos.

Esto no es, Víctor, un punto y aparte,

sino un punto y seguido.>>

 

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2 comentarios

Roth -

Seguro que llevas razón, no me extrañaría lo más mínimo.
Gracias, Mir :)
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Mir -

Están todos juntos, riéndose de nuestros absurdos dramas. Te imaginas? :)

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